martes, noviembre 21, 2006

Nintendo y yo Episodio I: NES

Recuerdo cuando era joven e inocente, por aquella época iba a la escuela parroquial al catecismo todos los fines de semana, allí nos enseñaban historias sobre barcos, leones, egipcios y todo tipo de imaginaria fantástica, de hecho, llegó el día en que llegué a hacer la comunión de mi alma con el espíritu santo (que viene a ser como hacerse iniciado en la religión y empezar a ganar un hechizo cada 5 años… pero eso es en otra historia) , pero con lo que la iglesia católica apostólica romana no contaba era con que la plebe había desarrollado una tradición paralela a la festividad religiosa de la comunión, el llamado banquete y posterior entrega de regalos (como el punto de PER gratis el primer año… ostras eso es de otra cosa otra vez). Y he aquí el porque ahora no soy un ferviente católico creyente y practicante, uno de esos regalos, de hecho el más importante fue: La Nintendo Entertainment System, AKA Nes o simplemente la Nintendo y ese fue el momento en el que me aparte de la fe de Jesucristo y comencé el camino en la fe verdadera, la fe en Mario.

Eso es, cuadrada y con aristas, que se note que es un juguete

Mi primera consola tenía el Mario 1, el Tetris y el World Cup:

A este último jugué tanto que aún me acuerdo de la clave para jugar la final: 12806, Méjico-Alemania. Yo siempre jugaba con Méjico porque el jugador molón del equipo se llamaba Luis y tenia gafas de sol, pá chulo yo/el/yo.

Del Mario y del Tetris no creo que sea necesario hablar, son de sobra conocidos y el Mario aún soy capaz de acabármelo a la primera y en media hora escasa (o tal vez menos, después de todo la táctica Mario es corre, corre, corre, y esquiva a los enemigos antes de verlos).
Poco a poco fui ampliando mi catalogo personal con joyas como el Megaman III (su musiquilla sigue resonándome en al cabeza de vez en cuando), el BattleToads, uno de los pocos juegos que no me llegué a acabar en aquella época, el Battle of Olimpus (action RPG) y los dos de las tortugas ninja. Una de las anecdotas que más recuerdo es del GLORIOSO Super Mario Bros 3, en el cual al acabartelo salia una cosa tal que así:

Lo del another castle con mi ingles de 3 de EGB lo pillaba sin problemas (por deducción) pero el Just kidding ya podia ser un "así que te jodes" y si encima se reía parecía claro que Bowser me la había metido doblada de nuevo. Y así fue como pase meses y meses tratando de encontrar la verdadera ubicación de la princesa.
En fin...


El segundo de las tortugas y el tres en uno (Mario/Tetris/worldcup) aún viven y están en casa de mi abuela, listos para una partida cuando haga falta. El resto fueron sacrificados al dios dinero para obtener el Cerebro de la Bestia!!, la SuperNintendo, pero como dijo el mago de Conan, esa es otra historia.

Así fue como se empezó a forjar la carrera de una de las 15 personas más ricas del mundo según la revista Forbes.

3 comentarios:

jarko314 dijo...

Acabarse el Super Mario Bros 3 en 8 minutos es fácil, sencillo y para toda la familia:

http://www.youtube.com/watch?v=wz3BuYYhnn0

Supongo que todos lo habeis visto pero nunca viene mal recordarlo, no soy yo pero se me parece.

Álvaro dijo...

La NES, que hermosos recuerdos... yo no logré acabarme ninguno salvo el Chip y Chop, pero es que acabarse el Zelda II tenía cojones, que juego tan difícil.
Pena que se me cayera un bote de aguarrás sobre la única consola que he tenido, en fin. A ver si Isa se convence y trae la N64 para Charroland.

uosdwiS .r dewoH dijo...

Yo nunca tuve consola, pero siempre podía chupar del teto de algún vecino y ellos de mi ordenador. Siempre me gustaron más los juegos de PC, y nunca he sido de arcades. Mi infancia transcurrió entre el Pirates de Sid Meier, Maniac Mansion, Lemmings, el incredible machine y otros muchos que no pasaron a la historia. Después crecí y aparecieron el Warcraft I y II, el Heroes of Might & Magic II, el día del tentáculo y los Monkey Island, uno por uno. Ahora vuelvo atrás y el primer sitio donde busco juegos es en las páginas de abandonware. No sé, yo me quedo con los juegos primitivos, con ideas muy originales, y mucho entretenimiento con pocos recursos. Estos jóvenes de ahora no saben de juegos... niñatos.